
El digital ritmo.es publica la crítica firmada por José Antonio Cantón sobre el recital ofrecido por la pianista rusa Barbara Nepomnyaschaya, conocida artísticamente como Varvara, dentro de la programación de la Sociedad de Conciertos de Alicante, celebrado en el Teatro Principal de Alicante.
El crítico destaca que la Sociedad de Conciertos de Alicante ha propiciado, una vez más —y ya son doce ocasiones en los últimos once años—, la presencia de Varvara en su escenario, consolidándola como una de las pianistas más apreciadas por el público alicantino y uno de los valores más sólidos del panorama internacional de la música para teclado. En esta ocasión, la intérprete afrontó uno de los programas más exigentes del repertorio pianístico: las tres últimas sonatas de Ludwig van Beethoven, obras en las que el compositor alcanzó la cima de las posibilidades expresivas y sonoras del piano, en pleno proceso de evolución del instrumento a comienzos del siglo XIX.
Cantón subraya cómo Varvara abordó la Sonata Op. 109 desde una claridad de pensamiento diáfana desde el primer compás, desplegando una transformación emocional sostenida por el conocimiento profundo de la obra y una experiencia interpretativa que le permitió hacer propios los sentimientos propuestos por el compositor. Destaca especialmente su tratamiento del Andante, donde la pianista ofreció una lectura libre y madura, capaz de poner en valor los audaces planteamientos formales de la obra, próximos a la idea de una fantasía improvisada.
En la Sonata Op. 110, el crítico señala que la intérprete planteó su ejecución como un auténtico triunfo espiritual, reflejando en su pulsación la tristeza y el patetismo de la obra en contraste con su belleza constante. El Arioso dolentealcanzó, según Cantón, un elevado grado de fascinación, logrando una unidad ejemplar de estilo, forma y comunicación con el oyente, antes de culminar en una conclusión profunda e iluminadora.
La interpretación de la Sonata Op. 111 supuso, en palabras del crítico, un ejercicio dialéctico entre sus movimientos, con especial protagonismo de la Arietta, momento culminante del recital. Varvara logró extraer la esencia de ese “adiós sonatístico” de Beethoven con tal plenitud conceptual que encontró su natural prolongación en el bis: el coral que cierra la Cantata BWV 147, Herz und Mund und Tat und Leben, de Johann Sebastian Bach, en la célebre versión pianística de Myra Hess, que actuó como un auténtico bálsamo emocional para el público.
José Antonio Cantón concluye destacando, una vez más, la extraordinaria musicalidad de Varvara, una intérprete que ha sabido ganarse un lugar preferente entre las artistas más valoradas por la Sociedad de Conciertos de Alicante y su fiel audiencia.
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